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jueves, 4 de febrero de 2016

Por mi

Por ti sería capaz de matar a una mosca, de cerrar la boca o de no ver con los ojos cuando el corazón no siente. Por mí, sin embargo, sería capaz de todo lo contrario: De esconderme en el cajón de mi camioneta, de escupir al aire hasta quedarme tuerto o de quedarme a vivir para siempre en una granja de Connecticut (con patos y cerdos y koalas anoréxicos que no se dejen abrazar).

Por ti sería capaz de ser incapaz de tenerte y sin embargo, te tengo. Me tengo y te tienes porque los polos opuestos se chupan, amor; polos opuestos de naranja y de limón, de lengua y de piel o de paja y de viga.

Y aunque reconozcas una y mil veces que somos uña y carne nunca podrás evitar sacarme las uñas cada vez que intento comerte. Te como sin hambre mientras tú me clavas tus uñas postizas, ¿entiendes lo que quiero decir?

Yo, no.

Ni me entiendo, ni me apetece entenderte. Quizás por eso mismo no pueda vivir sin ti, como tampoco podría vivir sin huellas dactilares, sin luna, sin sol, sin sal, sin cerveza sin, sin sintaxis, sin blues, o sin pulso.

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