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martes, 16 de febrero de 2016

Pienso en ti

Cada vez que abro la nevera y me encuentro el mismo medio limón ya sin alma (o con el alma deshidratada) al fondo del tercer estante, pienso en ti. Cada vez que abro la guantera de la camioneta y me asomo a las tuberías del aire acondicionado, pienso en ti. Cada vez que abro una lata deatun sin mirar la fecha de vencimiento, pienso en ti. Cada vez que me abro la cabeza jugando al fútbol, pienso en ti. Cada vez que abro la cartera para pagarle al del condominio, al de las varillas de olor o a la del Club Geishas, pienso en ti. Cada vez que abro el buzón y sólo encuentro correos de comida a domicilio, de ópticas o de compañías de seguros, pienso en ti. Cada vez que abro el tanque de gasolina de la camioneta y me quedo mirando como un bobo la manguera, pienso en ti. Cada vez que me abro las venas para colocar cada glóbulo en su sitio, pienso en ti. Cada vez que abro el closet de la cocina donde guardo los platos hondos, pienso en ti. Cada vez que abro los ojos en mitad de la noche, llorando por culpa de esos putos pétalos de cebolla que siempre esparzo sobre el colchón y en tu nombre, pienso en ti.

Sólo quiero que sepas que sólo pienso en ti cuando abro algo y que me paso el día solo, abriéndolo todo

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