¿Dónde está la línea divisoria entre la locura y la cordura?
¿Qué ha de hacer un cuerdo para que le consideren loco?
¿Y un loco para que le consideren cuerdo?
Me explico:
Por dentro (de mi guitarra y de mi cabeza) se me ocurren constantemente situaciones freudianas, kafkianas o dragónianas del mundo que me rodea: Pienso en clientess con pelos entre los dientes intentando, desde su silla al frente de mi y a traición, ponerme un piercing de aro en la oreja.
Pienso en abrir un día la guantera y encontrármela llena de ojos y brazos y piernas mutiladas con tatuajes de gaviotas (del Psuv) mientras Maduro se masturba en el asiento del copiloto vestido de Hugo Chavez.
Pienso en un mundo lleno de pezones, con cinco pezones rodeando la aureola de cada pezón, otros cinco pezones rodeando la aureola de los cinco primeros (y así, hasta el infinito) en una suerte de Fractal sensitivo.
Mantengo relaciones sexuales completas con mi Patito de Goma Made in Hong Kong (y su inseparable bote de vaselina). Si esta inofensiva (y hasta tierna) fantasía la realizara con un pato (cisne, oca o similar) de verdad nadie hablaría de ternura, sino de zoofilia.
Sin embargo por fuera, socialmente hablando, me comporto como un ciudadano (y algo asi como un superheroe) ejemplar: Soy amable y educado con todo el mundo, freno en cada paso de cebra, pago mis impuestos, jamás me salto las leyes (que yo sepa) y cada cuatro años ejerzo mi derecho a voto. No tengo antecedentes penales ni psiquiátricos.
¿Entiendes lo que quiero decir?
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miércoles, 24 de febrero de 2016
martes, 16 de febrero de 2016
Condena
Eres lo que más quiero y lo que más he querido. Hace poco incluso, llegué a la conclusión de que también eres lo que más querré. Y no contemplaba en todos estos hechos ningún margen de error, o posible equivocación ni arrepentimiento. Tal vez parezca precipitado. Seguramente lo sea. Pero no me importa. No me importa porque eres lo que quiero. Y es eso lo que quiero. Quiero quererte siempre como lo hago cada día. Y no tener que decírtelo. Quiero hacértelo. Comerme tus piececitos y que se te ponga esa cara de loca. Que respires profundamente en mi hombro, y que nunca dudes que sin ti no sería lo que soy. Porque nada ni nadie lo consiguió antes. Por nada me ilusioné tanto, ni en nada confié tanto. Como en ti, como por ti. Y comiéndote pasan los días. Y pasan las cosas. Pero pase lo que pase, no quiero dejar de hacerlo. Porque si no te como, el hambre generará delirios. Y esos delirios nos harán daño. Lágrimas o cosas tontas, dichas como si nada. No queremos eso. Acércate, y mírame a los ojos. No te has enterado todavía. Que te quiero. Y lo haré con más locura cada día, sea verano o invierno. Sea de noche o de día. Viento en popa o a contracorriente. Siempre. Te quiero.
Pienso en ti
Cada vez que abro la nevera y me encuentro el mismo medio limón ya sin alma (o con el alma deshidratada) al fondo del tercer estante, pienso en ti. Cada vez que abro la guantera de la camioneta y me asomo a las tuberías del aire acondicionado, pienso en ti. Cada vez que abro una lata deatun sin mirar la fecha de vencimiento, pienso en ti. Cada vez que me abro la cabeza jugando al fútbol, pienso en ti. Cada vez que abro la cartera para pagarle al del condominio, al de las varillas de olor o a la del Club Geishas, pienso en ti. Cada vez que abro el buzón y sólo encuentro correos de comida a domicilio, de ópticas o de compañías de seguros, pienso en ti. Cada vez que abro el tanque de gasolina de la camioneta y me quedo mirando como un bobo la manguera, pienso en ti. Cada vez que me abro las venas para colocar cada glóbulo en su sitio, pienso en ti. Cada vez que abro el closet de la cocina donde guardo los platos hondos, pienso en ti. Cada vez que abro los ojos en mitad de la noche, llorando por culpa de esos putos pétalos de cebolla que siempre esparzo sobre el colchón y en tu nombre, pienso en ti.
Sólo quiero que sepas que sólo pienso en ti cuando abro algo y que me paso el día solo, abriéndolo todo
Sólo quiero que sepas que sólo pienso en ti cuando abro algo y que me paso el día solo, abriéndolo todo
jueves, 4 de febrero de 2016
Por mi
Por ti sería capaz de matar a una mosca, de cerrar la boca o de no ver con los ojos cuando el corazón no siente. Por mí, sin embargo, sería capaz de todo lo contrario: De esconderme en el cajón de mi camioneta, de escupir al aire hasta quedarme tuerto o de quedarme a vivir para siempre en una granja de Connecticut (con patos y cerdos y koalas anoréxicos que no se dejen abrazar).
Por ti sería capaz de ser incapaz de tenerte y sin embargo, te tengo. Me tengo y te tienes porque los polos opuestos se chupan, amor; polos opuestos de naranja y de limón, de lengua y de piel o de paja y de viga.
Y aunque reconozcas una y mil veces que somos uña y carne nunca podrás evitar sacarme las uñas cada vez que intento comerte. Te como sin hambre mientras tú me clavas tus uñas postizas, ¿entiendes lo que quiero decir?
Yo, no.
Ni me entiendo, ni me apetece entenderte. Quizás por eso mismo no pueda vivir sin ti, como tampoco podría vivir sin huellas dactilares, sin luna, sin sol, sin sal, sin cerveza sin, sin sintaxis, sin blues, o sin pulso.
Por ti sería capaz de ser incapaz de tenerte y sin embargo, te tengo. Me tengo y te tienes porque los polos opuestos se chupan, amor; polos opuestos de naranja y de limón, de lengua y de piel o de paja y de viga.
Y aunque reconozcas una y mil veces que somos uña y carne nunca podrás evitar sacarme las uñas cada vez que intento comerte. Te como sin hambre mientras tú me clavas tus uñas postizas, ¿entiendes lo que quiero decir?
Yo, no.
Ni me entiendo, ni me apetece entenderte. Quizás por eso mismo no pueda vivir sin ti, como tampoco podría vivir sin huellas dactilares, sin luna, sin sol, sin sal, sin cerveza sin, sin sintaxis, sin blues, o sin pulso.
Ahora
Hoy me duele la voz de no escucharte
Me da miedo a que llueva
y te mojes
y yo no tenga la culpa.
Creo que lo mejor de todo el silencio de la última vez que te vi
fue cuando lo rompiste,
tienes música en la risa,
no sé....
¿sabes la canción aquella de Fernando Delgadillo?
Me sentí él
pero tú no eras ella,
eras mejor,
mejor aún que imaginarte.
Podías vivir en Alaska con ese aspecto
pero te gusta joderme
y ser remotamente alcanzable.
Y luego tu cara allá,
moviendo la cabeza
y yo sacándote parecidos razonables
sin razón,
de actrices de segunda fila.
Incluso me pareció haberte visto alguna vez
en un anuncio de televentas.
Pero te pareces a ti,
sobretodo a ti y solamente a ti
y es a lo más bello que podías parecerte.
Lanzas un beso que se lo come el humo,
hacía tiempo que no fumaba tanto,
me has quitado un año de mi vida de golpe
y sin embargo observándote
cada vez me siento más viejo.
Eres una contradicción tan perfecta en ti misma
que estoy por llevarme la contraria.
Hoy,
incluso mañana,
que aún no tiene nombre
por más que tu sonrisa de columpio en movimiento
idee algunos de esos absurdos que acaban en diminutivos
y hacen que me avergüence
del hombre estúpido que duerme en mi pecho.
Y pensaba en tu olor recién levantada
en esta culpa que me persigue
de querer besarte contra la pared de tu cuarto
mientras las muñecas de tu baúl de los recuerdos
murmullan unas con otras en lo mujer que puedes llegar a ser
aún con esa mirada casi virgen sacada a la fuerza
de una zona geográfica que me queda por inventarme.
Y es que haré un país en mis costillas
que lleve tu nombre.
El que quieras llamarte
y que la bandera sea la ropa de ¿mañana que me pongo?
como si la belleza necesitara decoraciones de tela.
Como si tu desnudo no fuera bastante
para que tiemble el universo
en la palma de tu mano.
Y me voy a la cama sin ti
con la esperanza de que no me quieras nunca,
nunca,
y sigas doliéndome siempre,
siempre,
como ahora,
fuerte,
así,
de este modo
Me da miedo a que llueva
y te mojes
y yo no tenga la culpa.
Creo que lo mejor de todo el silencio de la última vez que te vi
fue cuando lo rompiste,
tienes música en la risa,
no sé....
¿sabes la canción aquella de Fernando Delgadillo?
Me sentí él
pero tú no eras ella,
eras mejor,
mejor aún que imaginarte.
Podías vivir en Alaska con ese aspecto
pero te gusta joderme
y ser remotamente alcanzable.
Y luego tu cara allá,
moviendo la cabeza
y yo sacándote parecidos razonables
sin razón,
de actrices de segunda fila.
Incluso me pareció haberte visto alguna vez
en un anuncio de televentas.
Pero te pareces a ti,
sobretodo a ti y solamente a ti
y es a lo más bello que podías parecerte.
Lanzas un beso que se lo come el humo,
hacía tiempo que no fumaba tanto,
me has quitado un año de mi vida de golpe
y sin embargo observándote
cada vez me siento más viejo.
Eres una contradicción tan perfecta en ti misma
que estoy por llevarme la contraria.
Hoy,
incluso mañana,
que aún no tiene nombre
por más que tu sonrisa de columpio en movimiento
idee algunos de esos absurdos que acaban en diminutivos
y hacen que me avergüence
del hombre estúpido que duerme en mi pecho.
Y pensaba en tu olor recién levantada
en esta culpa que me persigue
de querer besarte contra la pared de tu cuarto
mientras las muñecas de tu baúl de los recuerdos
murmullan unas con otras en lo mujer que puedes llegar a ser
aún con esa mirada casi virgen sacada a la fuerza
de una zona geográfica que me queda por inventarme.
Y es que haré un país en mis costillas
que lleve tu nombre.
El que quieras llamarte
y que la bandera sea la ropa de ¿mañana que me pongo?
como si la belleza necesitara decoraciones de tela.
Como si tu desnudo no fuera bastante
para que tiemble el universo
en la palma de tu mano.
Y me voy a la cama sin ti
con la esperanza de que no me quieras nunca,
nunca,
y sigas doliéndome siempre,
siempre,
como ahora,
fuerte,
así,
de este modo
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