Vistas de página en total

viernes, 12 de septiembre de 2014

Mapa

Prometo no prometerte ningún acorde que no haya pasado antes por nuestra perdida de cordura, prometo darme la vuelta cuando tus ojos crean no ver más allá, prometo que no te estoy prometiendo sino viviendo.
Existen mil vidas que desconocía hasta que te presentaste nadando en mi bañera vacía de dudas. Eres sonido real dándole una patada al eco que tiene la manía de diferir la felicidad, eres un sin fin de aplausos directos en el corazón, eres carrera y vuelo, eres cien cosas que aún no sé pero que me muero por descubrir. Eres una aparición estelar por la puerta delantera de mi mirada, y así fue como entraste, de frente, haciendo ruido con un sonrisa y no con grises ni matices.

Es raro el sonido que escucho cuando te pienso en presente, siento cosquillas en mis oídos al no haberte visto antes sonreír al aire, sin pedir nada a cambio más que vida en botes sin tapas, es raro como me dejo ganar por tus bailes de ganas y tus formas perdidas. Deben estar los astros jugando a las alineaciones más explosivas, deben haber apostado alto, por eso he subido hasta ti. Escucho tambores cuando te veo en fotos y levito cuando te tengo enfrente, no soy capaz de definir, ni de reunirme para hablar de ti, solo sé que no te prometería nada que no haya pasado primero por tu boca, porque de ti alejo el gris, y los olores que te traigan malos recuerdos, prometo no borrar nada, solo escribirte en el cuello que las mejores coordenadas están cuando abres la boca y pides la mía. Eres mapa que no guía, que no oprime, eres mapa sin más.

Leal

No veo de lejos, tengo miopía, por eso imagino tanto, soy capaz de ver una cordillera en el ultimo estante del supermercado, soy capaz de imaginarme cosas tan cerca que casi las rozo, creo que me hago pequeño por dentro a medida que me hago mayor, como si ascender descendiendo se pudiera.

Hay momentos en la vida en los que decidimos ser racionales, aunque solo sea por unos minutos, tocar la gloria del razonamiento como si ningún daño tuviese poder, mente y mirada, mirada y miento, la miopía me permite verme de lejos, imaginándome incierto en la mirada de alguien que se cree acierto, me pasa a veces que observo mi sombra bailando y mirando el cielo, reuniendo a pájaros que se creen perdidos con el único afán de perderse entre ellos. 

Creo en la vida como creo en el café, creí a ciencia ciega para poder dejar de ver, y me toco por dentro cuando por fuera algo quema, y creo en la vida me repito, porque nunca he dejado de ver. Tenemos la capacidad de intuirnos volando con otros pájaros, tenemos la suerte de saber que los muros son imaginarios, que el que vuela como una ola siente como un loco, y no pretendas escuchar mis acordess porque yo prefiero llorar en algún nido con rima sin sentido.

Imaginarme imperfecto en los brazos del que mira al cielo primero y después a mi, me parece humano, somos almas con partículas conectoras, con pentagramas pintados de música azul, con razonamientos cortos y esperanzas largas. No le tengo miedo a los balcones colgantes porque en él habitan las almas de otros que siempre llevo en mi ser, a ellos nunca los despedí, pero sí los recé, por la creencia interior de que una guitarra tenga más poder que un arma, por ese rezo que implora pero no invoca en vano, nunca lineal, pero siempre leal. 

te voy a extrañar bro. 

martes, 2 de septiembre de 2014

Bonita

Es tan bonita,
que no le silban por la calle,
la tararean.

Deberían verla,
la poesía no alcanza su belleza.
Da igual lo que escriba, no la abarca,
no rozo ni siquiera su silueta.

Es como pretender hablar del sol,
poniendo como ejemplo un bombillo.

Como en un triste charco de domingo,
querer reproducir toda la lluvia.

Deberían verla,
caminar como si en su reloj
siempre fuera cualquier hora menos cinco
y cada paso adelante conllevara un atajo.
Como si el equilibrio estuviera enamorado
de la suela de sus zapatos


Sus manos son pequeñas sin embargo,
le cabe en una palma mi existencia,
sus dedos son diez naúfragos heridos,
la isla es una curva de mi espalda.

Su pelo es casi negro
(y digo casi)
nunca una oscuridad ha brillado tanto,
su boca es casi dulce
(y digo casi)
nunca un adiós me supo tan amargo.

Deberían verla,
sonreír como quien deja de propina un billete grande,
conseguir con la amplitud de su presencia
que también la próxima estrella que muera
lleve su nombre,
sonrojar con tres palabras de ternura

Verla,
floreciendo como una rosa en enero,
bailando casi desnuda canciones de la radio,
buscando preocupada las llaves en el bolso,
mi vida en su bolsillo,
la luna en los tacones.
Quejándose frente al espejo de la mentira de los kilos,
lamiendo la cuchara del helado
hasta pervertir su reflejo y mi memoria.
Reírse,
volver a reírse,
equivocarse de día,
de mes,
de año.
De vida.
Llegar tarde,
que perdón y orgasmo sean sinónimos
y mi nombre un adjetivo.

Deberían verla,
aunque eso conlleve que después
ya no puedas olvidarla.